Goterra, una startup de agricultura de insectos con sede en Canberra valorada en 55 millones de dólares y descrita como la granja de insectos mejor financiada de Australia, ha entrado en administración voluntaria.
La empresa atribuyó la decisión a un déficit de financiación y no a un fallo de producto o de mercado, lo que evidencia que la disponibilidad de capital — y no la tecnología — está condicionando la cría industrial de insectos.
El caso se suma a varios contratiempos destacados en la proteína de insecto a escala industrial y plantea preguntas sobre el modelo estructural necesario para que el sector resulte invertible de forma sostenida.